Gran Corso celebra Cajamarca seis horas de felicidad

Las celebraciones del carnaval llegaron a su clímax este lunes con el Gran Corso en la ciudad de Cajamarca, fueron seis horas de recorrido. La ciudad del Cumbe atrae a turistas nacionales y extranjeros, no hay otra celebración con más alegría. No importa el tiempo, la lluvia, el sol o el cansancio, todos celebran el paso de comparsas, patrullas y carros alegóricos.

Miles fueron testigos de los diversos diseños presentados por instituciones, empresas y comités de barrios. El paso de los vehículos está marcado por el ritmo de las coplas, siempre habrá fuerzas para lucir los atuendos multicolores y demostrar el amor por el carnaval.

Cada delegación se toma su tiempo para las respectivas fotografías del recuerdo, para los brindis de amistad, los abrazos del reencuentro y la promesa de volver a celebrar el carnaval el próximo año. En estas fechas, la vejez, el desánimo, la tristeza y los problemas quedan de lado pues se viven días de eterna juventud, de alegría, de celebración, de tributo a la vida. El tiempo se detiene pues lo único importante es la felicidad.

Desde simples yutes o poliéster, utilizando material de reciclado o costosos andamiajes, todo es útil al momento de diseñar un carro alegórico y expresar el amor a la vida. Temas históricos, personajes peculiares, parajes o actividades cotidianas, el entorno es una fuente infinita de inspiración.

Cumpliendo un ciclo de vida, el Ño Carnavalón caerá enfermo y morirá dentro de unas cuantas horas, el exceso en consumo de licor, comida y otros placeres termina con su existencia. El próximo miércoles, la existencia de este adorado Soberano culmina, no sin antes dejar un peculiar testamento, lleno de obsequios a las autoridades, reinas de belleza y demás relacionados. Se puede recibir relojes, barricas de chicha o pasajes a tierras lejanas, es un privilegio ser parte de la última voluntad del Momo.